El objetivo de la educación, según Chomsky

Noam Chomsky discute el objetivo de la educación, el impacto de la tecnología y si la educación debe ser percibida como un costo o como una inversión. Discute también el valor de las evaluaciones estandarizadas. Esta es una entrevista que fue presentada en la Conferencia Aprendizaje sin Fronteras (Learning Without Frontiers Conference), el 25 de enero de 2012, en Londres.

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La Etimología

La Etimología estudia el origen y la formación de las palabras. Este estudio se funda en el conocimiento de la raíz o raíces de las palabras y los demás elementos que las integran. El estudio de las etimologías de las palabras es importante, porque nos sirve para interpretar la significación y la ortografía de estas.

Con la raíz orto, que significa “correcto”, podemos formar las palabras compuestas:

Ortografía – correcta escritura

Ortología – arte de pronunciar correctamente

Ortodoxo – conforme con la verdadera doctrina

Ortopedia – arte de corregir las deformidades del cuerpo, especialmente en los niños

Ortópteros – insectos de alas derechas

Observe la escritura de las siguientes palabras:

· Biología · bioquímica
· anfibio · biólogo
· biografía · microbio

En todas estas palabras se encuentra la raíz bio,que significa “vida”, y por ese motivo se escribe con “b” y no con “v”. El estudio de la etimología enriquece el vocabulario y facilita la formación de las palabras compuestas y las familias de palabras. Es imprescindible para el estudio consciente de la Composición. Existen diccionarios etimológicos que presentan un amplio estudio de las palabras desde este punto de vista, por lo que un estudioso del idioma español, especialmente si es extranjero, se beneficiará mucho al adquirir uno de estos y lo estudia con frecuencia.

Anteriormente usamos la palabra Etimología. ¿Por qué no busca en un buen diccionario el significado de esta palabra y su composición? Observa cómo queda la palabra cuando la separamos en sílabas: E-ti-mo-lo-gí-a. Note también la siguiente derivación: Etimo-logía.

Ahora puede analizar etimológicamente las siguientes palabras:

· equidistante · centímetro
· equilátero · cuadrilátero
· milímetro · decímetro

Champillion, el más grande de los egiptólogos

Jean-François Champollion (Figeac, 23 de diciembre de 1790 – París, 04 de marzo de 1832) fue un lingüista e egiptólogo francés. Científico e investigador de extraordinaria capacidad y dedicación. Es considerado el padre de la egiptología y es a él a quien se debe la decodificación de los jeroglíficos egipcios, dando a conocer las maravillas artísticas y arqueológicas de los antiguos textos egipcios, revelando al mundo el secreto de sus misteriosos y profundos contenidos.

Champollion

Champollion estudió todas las lenguas que conducían al pasado de Egipto, especialmente después del descubrimiento de la llamada Piedra Roseta, el 15 de julio de 1799, por uno de los soldados del famoso ejército napoleónico, durante una campaña a Egipto. Después de los trabajos de Champillion, todo quedó más claro. Ahora era solo seguir el camino trazado por él. Como consecuencia, los estudios sobre la antigua cultura egipcia fueron “parametrizados”, organizados y estructurados, de forma tal que los principios científicos fueron observados y respetados, trayendo grandes beneficios al estudio y a la comprensión de las antiguas culturas semíticas y camíticas, especialmente.

Desciframiento de la piedra de Rosetta

Historia de Chompallion, contado por Carl Sagan
Vídeo sobre el descubrimiento de la Piedra Roseta

Errores de los padres al enseñar a sus hijos a leer

¿Cuál es la causa por la cual muchos niños no sienten deseo de leer? Respuesta: Estudios indican que buena parte de la culpa puede estar en la televisión y en los videojuegos.

A continuación transcribimos un trabajo presentado por el periódico ABC.

«Haced lo que queráis, porque de todas maneras lo haréis mal», decía Sigmund Freud a las madres. Quizá fuera demasiado extremo, pero lo cierto es que con toda la buena voluntad del mundo, a veces los padres se equivocan. Todos querrían ver a sus hijos devorando libros y disfrutando al leer mientras aprenden sobre mil y un asuntos, pero en su empeño por fomentar la lectura, el tiro les sale por la culata. ¿Qué falla?

No «hay que leer». Ya lo decía el escritor francés y profesor de literatura Daniel Pennac en el ensayo «Como una novela» con el que lleva abriendo la mente a muchos padres y educadores desde hace 20 años: el verbo leer, como el amar o el soñar, «no soporta el imperativo». Leer es un derecho, no un deber. Es inútil obligar a leer y además resulta contraproducente porque no se transmite una afición por la fuerza.

Ayudar a los hijos a leer

No se contagia un «virus» que no se tiene. Si los padres no leen o sus hijos no les ven leer, difícilmente podrán convencerles de que se lo van a pasar bien leyendo. Las personas a las que les gusta leer normalmente han tenido algún familiar que les ha transmitido la pasión por los libros. La falta de tiempo no es excusa porque cuando algo realmente se quiere, se busca el tiempo, insiste Pennac.

La lectura, no siempre en soledad. Leer a un niño «es una práctica fundamental, tal vez la más importante y eficaz sobre todo con los niños que tienen dificultades para leer y les cuesta un gran esfuerzo», señala el maestro, licenciado en Historia y logopeda Pablo Pascual Sorribas. Al escuchar a sus padres, comprenden mejor el mensaje y disfrutan con la historia.

¿…y por qué en silencio? «¡Extraña desaparición la de la lectura en voz alta. ¿Qué habría pensado de esto Dostoievski? ¿Y Flaubert? ¿Ya no tenemos derecho a meternos las palabras en la boca antes de clavárnoslas en la cabeza? ¿Ya no hay oído? ¿Ya no hay música? ¿Ya no hay saliva? ¿Las palabras ya no tienen sabor? ¡Y qué más! ¿Acaso Flaubert no se gritó su Bovary hasta reventarse los tímpanos? ¿Acaso no es el más indicado para saber que la comprensión del texto pasa por el sonido de las palabras de donde sacan todo su sentido?», escribía Pennac.

No al constante «¿qué has leído?». Examinar a los niños de cada capítulo o cada libro convierte un placer en un examen, con la ansiedad que de ello se deriva. Conversar sobre un libro que se ha leído fomenta la lectura, siempre que el niño no se siente como en un banquillo. Es el «derecho a callarse» de todo lector, porque ¿a quién no le molesta que le pregunten qué ha entendido?

No a los clásicos por obligación. La escritora Ángeles Caso describía en el artículo «Lectores del siglo XXI» cómo se enamoró de la literatura: «No recuerdo que mi padre me negase nunca un libro. Ni por bueno ni por malo, ni por demasiado sencillo ni por demasiado complicado, ni por moral ni por inmoral. En mi casa leíamos con la misma fruición los «Cuentos del conde Lucanor» y las historietas de Tintín, el «Poema del Cid» y las trastadas de Guillermo Brown…». Y añadía: «Si alguna vez le devolví un libro sin terminarlo, lo recogió con la misma sonrisa con que me lo había entregado, sin hacerme sentir culpable o tonta por mi desinterés». Los padres pueden alentar y estimular, pero los lectores tienen derecho a elegir.

No al «hasta que no lo acabes, no hay televisión». La televisión se convierte así en un premio y la lectura en un trabajo, en el peaje necesario hasta la tele, una contradicción. Y puede ser la tele, o la consola…

Miguel de Cervantes decía: «El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho». No pongamos zancadillas.

Los diez derechos del lector

El escritor y profesor francés Daniel Pennac recoge en «Como una novela» (Anagrama) el decálogo de los derechos del lector:

El derecho de no leer un libro.

El derecho de saltar las páginas.

El derecho de no terminar un libro.

El derecho de releer.

El derecho de leer lo que sea.

El derecho al Bovaryismo (enfermedad textual transmisible).

El derecho de leer donde sea.

El derecho de buscar libros, abrirlos en donde sea y leer un pedazo.

El derecho de leer en voz alta.

El derecho de callarse.

Tomado de:

http://www.abc.es/20120526/familia-padres-hijos/abci-errores-padres-afan-hijos-201205251438.html

El profesor… el eterno aprendiz

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El verdadero profesor es un personaje de enorme importancia para sus alumnos. Es un eterno aprendiz, porque su conocimiento se renueva a cada día. Él debe ser lo suficientemente humilde para enseñar y lo suficientemente humilde para aprender. Por eso es que él no debe maltratar a sus alumnos, aunque el sistema sea cada vez más complicado, violento y exigente con él. Sólo quien es profesor sabe lo difícil que es ser profesor, pero al mismo tiempo sabe lo gratificante que es esta profesión. Saludos a nuestros queridos profesores.