Al final de cuentas, ¿es español o castellano?

Español o Castellano

Senda confusión esta que crea nuestra maravillosa lengua serventina. Especialmente para los extrajeros, aun persiste la duda por el uso de los términos español y castellano.

Es frecuente que al preguntar por el nombre de la lengua de los hispanohablantes obtengamos dos respuestas: castellano y español. Haga la prueba. Por lo general, empleamos ambos indistintamente; sin embargo, si atendemos a su origen podemos afirmar que entre estos dos términos existe alguna diferencia.

Como sabemos, nuestra lengua tiene su origen en el latín vulgar implantado en la península ibérica (actual España y Portugal) desde el siglo III a. C. y que hacia el siglo VII se irá fragmentando hasta dar lugar a las llamadas lenguas romances: castellano, catalán, gallego, portugués, ente otras.

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¿Por qué algunos países de América Latina usan el ‘vos’ en vez del ‘tú’?

Algunos países hablan de tú, otros de ‘vos’ y otros usan los dos. Pero, ¿dónde y por qué? BBC Mundo consultó a especialistas.See it on Scoop.it, via Todoele – ELE en los medios de comunicación

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La confusión por el uso del término “presidenta” en Brasil

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En Brasil existe una fervorosa confusión por el uso del término “presidenta”, aplicado a la líder de la nación, Dilma Rousseff. Claro, este enredo tiene que ver con la estructura gramatical del idioma portugués. Pero, ¿será que este malentendido aplica también al idioma español? ¿Será correcto emplear el término femenino “presidenta”, o debe siempre usarse el género masculino “presidente” para ambos sexos?

Presidenta
Dilma Rousseff, en el parlamento brasileño, defendiéndose del proceso de suspensión de su mandato presidencial (Foto: http://www.senado.gov.br)

Transcribimos aquí la opinión de la Real Academia de la Lengua Española.

Circula por internet un documento que aduce una serie de razones pseudogramaticales para censurar el uso de femeninos como presidenta. La parte fundamental de la explicación dice:

El participio activo del verbo atacar es «atacante»; el de salir es «saliente»; el de cantar es «cantante» y el de existir, «existente». ¿Cuál es el del verbo ser? Es «ente», que significa ‘el que tiene entidad’, en definitiva ‘el que es’. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación «-nte». Así, al que preside, se le llama «presidente» y nunca «presidenta», independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

Esta argumentación se basa en tres afirmaciones:

  • que el participio activo del verbo ser es ente,
  • que la terminación –nte que añadimos a los participios activos de los verbos procede de ente,
  • que dicha terminación se toma de ente porque este denota entidad o significa ‘el que es’.

Sin embargo:

1. El participio activo del verbo ser no es ente. El único participio que actualmente tienen, de forma general, los verbos españoles, es el de perfecto (por ejemplo sido, para el verbo ser, o comido para comer). Solo algunos verbos tienen entre sus derivados los llamados participios activos, que hoy se consideran sustantivos (como presidente) o adjetivos (como atacante o cantante). El verbo ser tuvo en el pasado una forma de participio activo hoy perdida, pero no era ente sino eseyente.

2. La terminación –nte no procede de ente. Nuestro sustantivo ente (que, como se ha dicho, no es el participio del verbo ser) sí que deriva, sin embargo, de ens, entis, participio de presente del verbo latino esse (‘ser, estar’). Pero el hecho crucial no es que el participio del verbo ser en latín tuviera esta forma entis, sino que todos los participios de presente del latín tenían esta misma forma: e-ntis, ama-ntis, lege-ntis, capie-ntis, etc. Obviando la raíz verbal y la vocal temática que quedan a la izquierda del guion, en todas estas formas lo que encontramos es la secuencia –nt– y la terminación –is, desinencia de caso genitivo.

Esta secuencia –nt– es un infijo, un elemento que se inserta en el interior de una palabra, y es una marca morfológica que indica un subtipo concreto de declinación por el que se guían algunas de las palabras que forman parte de la tercera declinación latina. Este mismo infijo, y este mismo submodelo de declinación (llamado precisamente temas en –nt-), está presente también en otras lenguas, como el griego clásico. Aunque por este modelo de temas en –nt– se declinan solo unos pocos sustantivos y adjetivos, en la práctica es muy productivo, porque es el modelo por el que se declinan todos los participios de presente activos de todos los verbos latinos y varios de los participios del griego clásico.

3. La terminación -nte no se toma de ente porque este denote al ser. El hecho de que esta secuencia -nt- aparezca no solo en ente, sino en todos los participios de los verbos latinos e incluso en otros adjetivos (como prudentis, ‘prudente’), sustantivos (como /leontos/, ‘león’ en griego) y determinantes (como /panta/, ‘todo’ en griego) prueba que esa –nt– no ha sido nunca, a lo largo de su historia, marca de entidad o de existencia. Nunca, por sí sola, ha denotado al ser, al ente. Llegó a denotar, en latín, al ente al entrar en interacción con el verbo ser, pero entró en contacto con este verbo, como con todos los demás verbos latinos, pues no es más que una marca morfológica de la que los verbos se sirven para declinar una de sus formas no personales, el participio.

Lo que históricamente existe es este infijo –nt– y no la terminación –nte. Recordemos que en las formas amantis o legentis la terminación –is es marca de genitivo, pero este es solo uno de los seis casos que tienen las declinaciones latinas. Estas declinaciones establecen distintas terminaciones en función del caso, del género y del número: un participio como entis puede tener potencialmente hasta 24 desinencias, es decir, 24 terminaciones después del infijo –nt– (entem, entis, enti, entium, entia, etc.) que se encargan precisamente de marcar el caso, el número y el género. Nada, por tanto, en la morfología histórica de este elemento –nt– impide que las palabras que se forman con él tengan una forma distinta para el género femenino; es más, históricamente este infijo ha formado parte de palabras que explícitamente diferenciaban el género.

Por último. Es cierto que el español conserva este infijo fundamentalmente en la terminación –nte, y es fácil caer en el error de creer que la emplea solo para referirse a la persona que realiza la acción del verbo (presidente el que preside, cantante el que canta, atacante el que ataca). Sin embargo esto no es una verdad absoluta: ni todos los verbos se refieren al agente con esta terminación, ni siempre que esta terminación aparece se asocia a la persona que lleva a cabo la acción del verbo.

Los que luchan, los que inventan, los que trabajan, los que corren, etc. no son los luchantes, los inventantes, los trabajantes, etc. sino el luchador y la luchadora, el inventor y la inventora, el trabajador y la trabajadora. El español actual conserva, además, casos en los que este infijo es más una mera marca gramatical (heredera de un antiguo participio que hoy ya no se siente como tal): mediante, de mediar; durante, de durar; o bastante, de bastar. Y de hecho, en el español de otras épocas estas palabras tenían forma en plural (era, por ejemplo, posible decir ellas durantes).

Nada en la morfología histórica de nuestra lengua, ni en la de las lenguas de las que la nuestra procede, impide que las palabras que se forman con este componente tengan una forma para el género femenino. Las lenguas evolucionan y en esa evolución se transforman. Estos cambios se deben a muchas causas, algunas son causas internas (evoluciones fonéticas, por ejemplo); otras son externas, el contacto con otras lenguas o el cambio en las sociedades que las hablan. Para que una lengua tenga voces como presidenta, solo hacen falta dos cosas: que haya mujeres que presidan y que haya hablantes que quieran explícitamente expresar que las mujeres presiden. Si esas dos circunstancias se dan, ninguna supuesta terminación, por muy histórica que sea su huella, frenará el uso de la forma femenina (pregúntese el lector por qué no se han levantado voces contra el uso del femenino sirvienta). Pero es que, además, en el caso de este infijo concreto, la historia de nuestra lengua y la de las lenguas que la precedieron pueden llegar a avalar el uso de voces como presidenta, pues al hilo de esta explicación parecen ser menos conservadoras que la variedad actual.

Vea: http://www.fundeu.es/escribireninternet/presidenta/

Vea esta otra explicación de la Academia de la Lengua:

La palabra presidenta está registrada en el Diccionario académico y es una forma válida y preferible a presidente para aludir a las mujeres que ocupan ese cargo.

En las noticias es frecuente encontrar las formas presidenta y presidente para aludir a mujeres como en «La presidenta argentina exhortó a seguir por el camino de la reindustrialización», «Existía la esperanza de que con la llegada de la presidente Bachelet se eliminaría este impuesto» o «Ana Patricia Botín, nueva presidente del Santander».

Dado que la mayoría de las palabras que han añadido el sufijo -nte son comunes en cuanto al género (como el donante y la donante, del verbo donar), a menudo se plantea la duda de si sucede lo mismo en el caso de presidente y ha de ser siempre la presidente cuando alude a una mujer.

Sin embargo, la Gramática académica explica que la voz presidenta es un femenino válido en el que se ha cambiado la e final por a, al igual que ocurre con asistenta, dependienta, infanta o intendenta. Puesto que, además, presidenta ya tiene registro académico desde el Diccionario de 1803, se emplea desde mucho antes y es la forma mayoritaria según el Diccionario panhispánico de dudas, no parece que haya motivo para no usar o incluso para no preferir esta forma cuando el referente es una mujer.

Por esta razón, en los dos últimos ejemplos anteriores habría sido preferible escribir «Existía la esperanza de que con la llegada de la presidenta Bachelet se eliminaría este impuesto» o «Ana Patricia Botín, nueva presidenta del Santander».

Se recuerda además que los cargos se escriben con minúscula inicial (presidenta, no Presidenta).

Ver: http://www.fundeu.es/recomendacion/presidenta-femenino-correcto/

 

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Las 500 palabras más usadas en español

El Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), un banco de datos de la Real Academia Española, determina las formas más frecuentes en idioma español sobre la base de un conjunto de textos, escritos y orales, de diversa procedencia. La última versión cuenta con casi 140.000 documentos y algo más de 154 millones de formas procedentes de textos de todos los países hispánicos y producidos entre 1975 y 2004.

“Gobierno” y “país” figuran entre las 100 primeras. “Vida” está en el puesto 76, mientras que “muerte” ocupa recién el 264. “José”, “Juan” y “Carlos”, entre los pocos nombres de la lista. Son algunas de las formas más utilizadas, según un banco de datos de la Real Academia Española.

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Foto: Diccionario de la Lengua Española

Los textos escritos, seleccionados tanto de libros como de periódicos y revistas, abarcan más de cien materias distintas. La lengua hablada está representada por transcripciones de documentos sonoros, obtenidos, en su mayor parte, de la radio y la televisión. 

Según estas refencias, las 500 palabras más comunes en español son las siguientes: Sigue leyendo

Sobre los 7 idiomas más hablados del mundo moderno

Los flujos migratorios o los cambios económicos determinan la expansión de un idioma como rasgo más característico de una cultura, de su tradición o su predisposición de apertura al extranjero.

La evolución de un mundo que gira más rápido que nunca y en el cual encontramos estos 7 idiomas más hablados que, además, guardan celosamente algunas de sus palabras más curiosas e intraducibles.

Cuál es el futuro del español global

En 1993, Umberto Eco publicaba La búsqueda de la lengua perfecta, en la que recorría las motivaciones que habían llevado a los europeos a perseguir desde la Edad Media una lengua única y universal, destinada a cubrir las necesidades consideradas en cada época como imperiosas o relevantes. Siendo así que el interés por las lenguas internacionales no es asunto del último siglo, sino que viene de lejos y con algunos rasgos no tan ajenos al presente, cabe una mínima reflexión sobre el concepto de “lengua global” en relación con las lenguas inglesa y española. ¿Qué es una lengua global? ¿Es realmente el inglés una lengua global? ¿Puede ser considerado el español una lengua global?

 Español Global

Para no provocar intriga alguna, me apresuro a explicitar mi premisa mayor, que no es otra que la siguiente: en la historia de la humanidad nunca ha existido una lengua global y resultará difícil que llegue a haberla. Esto supone afirmar que el inglés no es una lengua global y, por supuesto, que tampoco lo es el español. En las caracterizaciones propuestas en diferentes medios, a menudo se comentan rasgos como los siguientes para aplicar a una lengua el adjetivo de “global”: disponer de una gran comunidad nativa; servir de vehículo de comunicación a realidades etnoculturales diferentes; utilizarse para la comunicación internacional en el ámbito del comercio y las finanzas; servir para las relaciones internacionales; ser utilizada en medios de comunicación de gran alcance; manejarse para la comunicación científica y tecnológica. Ahora bien, estas características, presentadas como propias de una “lengua global”, también pueden identificarse en muchas de las lenguas llamadas internacionales, como el francés, el ruso o el español.

Las lenguas globales deberían caracterizarse con referencia al proceso genérico de la globalización. Thomas Eriksen distinguió una serie de factores con capacidad de proyectarse sobre las lenguas. Según esos criterios, una lengua global no estaría necesariamente anclada a un territorio; sería objeto de una estandarización derivada de acuerdos internacionales; facilitaría la conexión de múltiples agentes por canales y medios diversos; se vería implicada en desplazamientos humanos debidos a migraciones, placer o negocios; experimentaría mezclas en su forma y en sus usos; resultaría más vulnerable a procesos de cambios externos; y admitiría también su interpretación como instrumento de identidad local o regional. Todos esos factores de globalización, aunque en distinto grado, se manifiestan en el español, como lo hacen en inglés. ¿Por qué negar, por tanto, la existencia de las lenguas globales?

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Vocales: débiles y fuertes

Las vocales forman parte insustituible de nuestro idioma, sin ellas la comunicación resultaría imposible. ¿Sabías que existen tipos de vocales? y ¿que cada uno tiene una peculiar forma de pronunciación? Las vocales se dividen en fuertes o abiertas y débiles o cerradas.

¿Cuál es cuál y por qué?

Las vocales fuertes o abiertas, son conocidas de esta manera porque su pronunciación requiere de mayor abertura de la boca y con la lengua cerca del paladar. Estas vocales son:

– A – E – O –

Las vocales débiles o cerradas tienen este nombre porque su pronunciación casi no requiere la abertura de la boca y se sitúan adyacentes a una vocal fuerte. Estas son:

– I – U –

Ésta clasificación es de suma importancia para la separación en sílabas, comprender las reglas de acentuación, la correcta identificación y separación de las vocales y, son pieza fundamental, para el entendimiento del diptongo, triptongo e hiato.

a través de Vocales: débiles y fuertes — La Gran Ortografía

«diaconisa», «sacerdotisa» y «obispa»

Citas: “Papa Francisco abre las puertas a las mujeres diácono en la Iglesia católica”, “El papa Francisco abrió la puerta este jueves a la posibilidad de que las mujeres sean ordenadas como diáconos y celebren bautismos y matrimonios” (Caracol Noticias), “diaconisa, mujer que en la Antigüedad era consagrada o bendecida para ejercer determinados ministerios en las Iglesias cristianas” (Diccionario de la lengua española, DLE, edición del 2014).

Comentario: el femenino de diácono es diaconisa. La ordenación sacerdotal tiene tres grados, de los cuales el diaconado es el primero. Como lo dice el DLE, en la Antigüedad hubo diaconisas, pero hoy también las hay. La primera diaconisa de la era moderna fue Florence Li Tim Oi, ordenada en 1944 en la iglesia anglicana de Macao, China. Su ordenación fue precipitada por la guerra.

 Una vez terminada la contienda, Florence fue marginada de su oficio tradicionalmente ejercido por hombres, hasta 1971, cuando ya se había abierto definitivamente la puerta al clero femenino en la Iglesia anglicana. En la década del 80, en EE. UU., y en la del 90, en el Reino Unido, varias diaconisas pasaron al siguiente grado del sacerdocio, el de sacerdotisas. Años después, algunas llegaron a la categoría de obispas, como la controvertida Mary Glasspool, lesbiana declarada.

Olga Lucía Álvarez y Olga Bohórquez, anglicanas, fueron las primeras diaconisas colombianas, ordenadas a finales de los 90. Por otra parte, unas 250 mujeres católicas han sido ordenadas diaconisas y luego sacerdotisas. Las ordenaciones se han realizado en barcos sobre el Danubio, en Europa, y sobre el río San Lorenzo, en los Estados Unidos, evadiendo a la autoridad eclesiástica territorial y adelantándose al futuro.

ANTV

Cita: “…afirmó Ángela María Mora, directora de la Antv”.
Comentario: según la Ortografía de la lengua española, 2010, se deben escribir en mayúscula fija las siglas no lexicalizadas (que se deletrean), RCN, BBC, ANTV, y las lexicalizadas confundibles, CESA, USO, ACÁ. Las que pueden ir con solo inicial mayúscula son las lexicalizadas (que se leen) inconfundibles, Icfes, Dane, Dian.

Cabildeo

Cita: “Han desarrollado una máquina de lobby para impedirlo”.
Comentario: el término inglés lobby, en este contexto, se puede reemplazar por expresiones como relaciones públicas, cabildeo, presión.

Elegido

Cita: “Charlie Brown, escuché que habías sido elejido ‘gerente del año’”.
Comentario: los verbos terminados en -gir, como dirigir, restringir, elegir, conservan la g cuando le siguen las vocales e, i, dirige, dirigí, restringe, restringimos, elige, elegido…, y solo la cambia a j cuando siguen a, o, dirija, dirijo, restrinjamos, restrinjo, elijan, elijo… No hay ningún misterio en ese cambio, pues así todas las terminaciones tienen el mismo sonido. Si se escribiera diriga, restringo, eligamos…, cambiaría el sonido.

FERNANDO ÁVILA
Especialista en redacción y creación literaria: http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/diaconisa-sacerdotisa-y-obispa/16595725

 

El lenguaje y el sexismo

Existe un tema sensible, el del posible sexismo del lenguaje. El editor de esta grabación intenta con rigor y sensibilidad analizar este tema. Concluye con la música Calibro

Escuche el audio: El lenguaje y el sexismo

Tomado de:

El palabrero

El Palabrero

El lío sobre Puerto Rico y Estados Unidos tras el Congreso Internacional de la Lengua Española

Una polémica marcó el inicio del Congreso Internacional de la Lengua Española realizado en Puerto Rico después de la crítica del escritor Eduardo Lalo.

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Eduardo Lalo (premio Rómulo Gallegos 2013) en el Congreso Internacional de la Lengua Española realizado en Puerto Rico. (Foto: Edu Bayer)

Cuando uno prepara cualquier discurso para ser pronunciado en Puerto Rico debe tener en cuenta que algunas expresiones pueden herir. Por ejemplo: considerar en un congreso de importancia internacional a Puerto Rico como suelo estadounidense no será del agrado de muchos. El rey Felipe de España pasó por esto en su intervención. Hubo alusiones veladas en otros discursos y se armó un pequeño pero significativo malestar que marcó la tranquilidad de este Congreso Internacional de la Lengua Española en San Juan.

Al día siguiente, el escritor Eduardo Lalo, premio Rómulo Gallegos (2013), con su novela Simone, una de las voces literarias más prestigiosas de la isla, protestaba por escrito en un artículo publicado en El nuevo día. También en un comunicado, antes de su participación en el congreso, dijo: “Ha sido un acto de barbarie”, exclamó, quizás con un tono de voz un tanto subido pero que no escondía una cierta razón. “Existe una continuidad entre los reyes españoles que le negaron a este país una universidad por cuatro siglos y el de hoy que niega nuestra nacionalidad. Perdura una barbarie incesante entre sus antepasados y Felipe VI, esa superstición”.

No cree Lalo que los puertorriqueños se pongan en guardia cuando escuchan nombrar a dos países como España y Estados Unidos: “Se trata de dos pueblos que han determinado nuestra historia. Pero, por decirlo de manera suave, esos discursos respondían a una torpeza diplomática”, declaró.

Para empezar, Lalo se refirió al director del Cervantes, Víctor García de la Concha: “Dijo que era el primer congreso internacional de la lengua que no se celebraba en Hispanoamérica.”  En cuanto al rey, argumentó: Expresó su alegría por regresar a EE UU cuando lo correcto hubiese sido afirmar que volvía a Puerto Rico, sin más. Podría pensar que es un acto inocente. Pero de todos es conocida la política de expansión del español por parte de su país y la estrategia de penetrar en Estados Unidos. Una vez más han aprovechado las circunstancias utilizándonos para ello. Pero creo que ha sido un acto de violencia para volvernos de nuevo invisibles. Hoy no se pueden decir ese tipo de cosas sin impunidad. Resulta inmerecido e injustificado”.

El acto inaugural estuvo marcado por una fuerte voluntad identitaria. Un concepto, puertorriqueñidad, emergió con arraigo en las palabras del autor Luis Rafael Sánchez, otro referente literario en la isla. Aun así, las alusiones a Estados Unidos no se obviaron. El Gobierno español, con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, en la delegación que acompañó a los reyes, prefirió no provocar quejas de Washington y encajar en cambio.

De hecho, fuentes del congreso llegaron a apuntar a estrategias diplomáticas españolas como inspiradoras de la mención en el discurso del Rey. Según algunas de esas fuentes, representantes diplomáticos en EE UU se mostraron desde un principio en contra de la celebración del congreso en Puerto Rico para no levantar suspicacias en el Gobierno de Obama.

La relación de los puertorriqueños con el país del norte resulta compleja. En las calles se respira una auténtica manera de ser latina y el español es una barricada que reivindican con orgullo. Conviven con ambas lenguas, pero no han renunciado a su predominio del español tanto en la enseñanza como en la vida cotidiana. No ven con buenos ojos un país que es pura potencia, donde no les dejan ejercer derechos básicos, como el voto. “Para nosotros Estados Unidos es una presencia lejana”, comentó Lalo.

Baseado en el texto de Jesús Ruiz Mantilla (El lío de Puerto Rico y Estados Unidos). Adaptado.