Vuelta al dictado para salvar el idioma

Origen: Vuelta al dictado para salvar el idioma

El gobierno socialista de Francia acaba de dar un giro sorprendente al restaurar el dictado obligatorio  en la escuela primaria, una práctica demonizada por el progresismo pedagógico.

“Para que el aprendizaje sea sólido son fundamentales las tares repetitivas y la memorización. Los alumnos de primaria deberían realizar dictados diarios”. La frase no fue pronunciada por un maestro de escuela nostálgico de viejos métodos, sino por la más joven ministra del gobierno socialista francés.

En efecto, fue dicha el 18 de septiembre pasado por Najat Vallaud-Belkacem, la responsable de la educación nacional del país que ha sido históricamente faro cultural del mundo.

“Los niños no saldrán de la primaria sin controlar la lectura y la escritura”, ha sentenciado Belkacem con firmeza, al anunciar una reforma que ya ha sido criticada por los sindicatos docentes, dominados por la izquierda política, que ven al dictado como un “regalo para los reaccionarios”.

Lo llamativo es que este método lo restaure un gobierno socialista, el de Francois Hollande, enrolado en principio en una tradición intelectual que cuestiona los métodos de la escuela tradicional, considerada globalmente como represiva

En esa tradición sobresalen, por caso, el sociólogo Pierre Bourdieu, ya fallecido, y el pedagogo Philippe Meirieu, cuyas concepciones inspiran el modelo pedagógico en Argentina, en las universidades y en los institutos de formación docente.

El dictado se generalizó en Francia en el siglo XIX convirtiéndose, según el periódico ‘Le Figaro’ (Francia), en una “pasión puramente francesa”.

Las “nuevas ideas pedagógicas” consideraron este método repetitivo dentro del conjunto de una enseñanza catalogada de opresiva y castradora. Resulta que ahora, en pleno siglo XXI, la ministra socialista Belkacem viene a decir que “son muchas las investigaciones que demuestran el impacto de los ejercicios frecuentes para fijar los saberes fundamentales”.

Lo cierto es que las autoridades francesas están alarmadas por el deterioro del lenguaje entre los jóvenes. “Conocer bien la lengua francesa es la prioridad de las prioridades”, había dicho ya el ex primer ministro Francois Fillón, que había planteado en 2004, como responsable de Educación, volver a los orígenes.

Según los informes PISA de la Unión Europea, que miden el rendimiento de los alumnos, Francia ha venido perdiendo posiciones. La comprensión lectora de los alumnos de quince años está en la media de los 65 países analizados.

En el país galo hay un replanteo no sólo sobre la enseñanza de la lengua, sino sobre la educación en general. Muchos de los intelectuales que abrazaron los presupuestos del progresismo pedagógico, son hoy sus principales críticos.

Es el caso del educador y ensayista francés Marc Le Bris, autor entre otros títulos de “Y vuestros hijos no sabrán leer ni sumar”. Hijo de militantes comunistas, de orientación política de izquierda, Le Bris sostiene que el progresismo pedagógico ha destruido la venerable escuela pública francesa, a la que concurren los niños y jóvenes pobres del país.

En un reciente reportaje, Le Bris se despachó contra “un militantismo pseudo-progresista” que según él “está des-educando a nuestros hijos”. Su tesis es que una igualdad mal entendida lleva a negar la selección por el mérito “e impide a los niños correr hacia lo mejor, como los futbolistas hacia el arco”.

 

© El Día de Gualeguaychú

 

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