La RAE no se intimida con el avance de la tecnologia, dice director de la RAE

Aunque la invasión de términos tecnológicos y el surgimiento de nuevas formas de expresión como el llamado “spanglish” o los tuits de 140 caracteres pudieran representar un reto para el español, el director de la Real Academia Española (RAE), Darío Villanueva, no lo observa así.

Darío Villanueva, director de la RAE.

Su apreciación sobre el tema es tan calmada como su modo de hablar. Lo único que parece inquietarlo es la urgencia por trasladar el Diccionario de la Lengua Española (DLE) a la esfera digital.

“El futuro es un diccionario que no es un libro que se digitaliza, sino un diccionario digital que se hace libro”, apuntó el filólogo en entrevista telefónica con El Nuevo Día como parte de su visita a la Isla esta semana para presentar la vigésimo tercera edición del DLE y ser parte de la firma del acuerdo que presentará el VII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) en marzo de 2016. El evento se desarrollará sobre el tema La lengua española y su creatividad, y contará con la participación del Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa.

¿Cómo el español hace frente a toda la vorágine tecnológica que constantemente nos expone a nuevos términos y modos de comunicación?

Eso no es nuevo, hay que pensar por ejemplo lo que significó para el español del siglo 19 la introducción de la tecnología del tren, era también un invento que venía de Inglaterra y con él vinieron un montón de palabras que se referían a la máquina, a los rieles y esas palabras se fueron adaptando y hoy en día nadie que diga tren considera que está diciendo una palabra extranjera, es decir que hay que quitarle un poco de gravedad al asunto. Esto es un proceso normal que siempre ha ocurrido y generalmente una lengua poderosa y fuerte como la nuestra tiene suficientes medios para asimilar todas esas innovaciones e incorporarlas a su patrimonio léxico.

¿Se da ahora una evolución más rápida de la lengua que en el pasado?

Todas las lenguas están continuamente evolucionando, lo que sí es cierto es que los ritmos pueden cambiar de una época a otra. Vivimos en una época de ritmos frenéticos, la lengua no es más que una expresión de lo que ocurre en la sociedad. Si la sociedad está cambiando tan rápidamente como está cambiando, lógicamente la lengua va a notar un incremento en la velocidad de los cambios que en ella se acusen y en la lengua se representen.

En Puerto Rico, por la cercanía política y mediática con Estados Unidos, tenemos una generación mayormente joven que habla lo que popularmente se conoce como el “spanglish”…

Nosotros pensamos que lo que las academias hacemos -no solo la Española sino la Asociación de Academias de la Lengua Española que yo presido-, es menos decisivo para la evolución de la lengua que lo que se puede hacer desde la educación y la comunicación. Los servidores de los medios de comunicación son una gran influencia y una gran responsabilidad en lo que se refiere al uso y al trato del idioma que le damos los hispanohablantes. Pero luego está también el sistema educativo; desde niños entran en un sistema que los va configurando y que los marca para el resto de su vida… El ‘spanglish’ es sobre todo una creación que no está sistematizada, que varía, tiene diferentes modulaciones según las zonas y que afecta sobre todo al uso de palabras y a la adaptación de palabras del inglés al español, pero lo que es la estructura profunda de la lengua, la estructura morfosintáctica, ésa es muy resistente. En ese sentido el español está aguantando perfectamente bien esto.

Usted asumió la dirección de la RAE hace dos meses, ¿cuáles son sus prioridades en el cargo?

La prioridad en este momento es desarrollar un plan estratégico en cuatro años para refundar los fundamentos económicos de la Academia. España está experimentando una crisis económica muy fuerte, entonces la Academia Española no es la excepción. Estamos experimentando la misma crisis que las familias, que las empresas, que las instituciones y tenemos que buscar un nuevo sistema que haga sostenible la vida de la institución desde el punto de vista económico, y por otra parte el gran reto que tengo es la transformación del Diccionario de la Lengua Española en un diccionario total de fundamento moderno, es decir un diccionario digital. Es el gran reto.

Tiene a su haber trabajos sobre la literatura hispanoamericana. ¿De qué manera está representado el español de América en la expresión del idioma?

Ha habido dos momentos excepcionales en que la literatura en español que se escribía en la península estaba en cierto modo muerta, estaba anquilosada; eso ocurrió con la poesía al final del siglo 19 y vino el modernismo de Rubén Darío y los otros escritores latinoamericanos a renovar profundamente nuestra poesía y de ahí surgieron nuevos poetas con un español esplendoroso en España y ahí viene el premio Nobel de Literatura Juan Ramón Jiménez, o el Premio Nobel de Literatura Vicente Aleixandre. Luego, la segunda vez que ocurrió, en este caso a propósito de la novela, fue en los años 60 con el llamado ‘boom’ latinoamericano. La novela que se escribió en España y en toda Europa era una novela gris, falta de imaginación y brillantez expresiva y es cuando aparecen entonces Miguel Ángel Asturias, (Jorge Luis) Borges, Alejo Carpentier, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Augusto Roa Bastos y todos los grandes novelistas del llamado ‘boom’, y renovaron totalmente la manera de narrar en español, pero también se convirtieron en un conjunto narrativo de primera calidad y de primera influencia en el mundo entero.

En ese proceso, ¿qué aporta El Caribe?

Hay una teoría de la literatura del Caribe que formuló por primera vez Alejo Carpentier, que es la teoría de lo real maravilloso, de una narratividad en donde la frontera entre la realidad y la ficción se diluye totalmente y unido además a un barroquismo expresivo, a una especie de floración de las palabras y de las construcciones que es verdaderamente espectacular. El Caribe aporta esto de lo real maravilloso, una realidad que desborda las visiones de lo común y luego una expresividad verbal de tipo barroco, pero muy a la altura de los tiempos de hoy.

El español que hablamos en Puerto Rico, ¿cómo lo describiría?

Lo describo como una expresión del llamado español caribeño lleno de expresividad, con una música muy armónica y eso sí, con una capacidad grande para asimilar términos del inglés.

Tomado de: http://www.elnuevodia.com/entretenimiento/cultura/nota/laraenoseintimidaporlatecnologia-2018543/

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