Cómo dar respuestas excelentes y opinar magistralmente

http://www.ivoox.com/como-dar-respuestas-excelentes-opinar-magistralmenteopinar-magistralmente_md_3587146_wp_1.mp3″

Dar respuestas excelentes, así como opinar magistralmente, es un arte de la comunicación que se desarrolla con la práctica y el tiempo. La buena respuesta puede considerarse como un perfume de excelente calidad que está almacenado en un frasco de perfume bien pequeño. Algunos, lamentablemente, no saben dar buenas respuestas. Las causas son múltiples. Ya que estamos aquí, vamos a ver cómo ser excelentes comunicadores.

Un grave problema de la sociedad moderna es la ausencia de comunicación constructiva. El buen sentido se ha perdido. Las personas escriben y se comunican hoy más que nunca, pero como predijo Julio Verne, la sociedad moderna está cada vez más solitaria, las personas conversan menos, a pesar de toda esa gama de tecnología que nos rodea. Gran parte de las conversaciones existentes en las llamadas “redes sociales” se caracterizan por lenguaje soez, redacción indisciplinada, vulgar y tendenciosa. Parece mismo que muchas personas sólo están inclinadas a dar respuestas negativas, sea para hacer hervir la cabeza del otro, o por broma. Esto no debería ser así, pero es. Algunos sienten placer en provocar el habla de los otros sólo para entrar en una disputa verbal, como si fuesen gallos de pelea. Llamaríamos eso de “comunicación smog”.

Una de las principales tendencias de nuestra sociedad es la pérdida del uso de expresiones como: “buenos días”, “por favor”, “gracias”, “le agradezco”. Ese orgullo ridículo que nos ha enseñado esta sociedad narcisista y anarquista nos está empujando al precipicio idiomático. Si continuamos por ese camino, en breve seremos testigos de la eliminación de esas palabras, por ser consideradas primitivas y anticuadas. Gracias a Dios, aún perviven en los diccionarios de nuestros días, pero resta poco.

Por eso, nuestra habla siempre debe ser agradable. Para conseguir eso, es necesario que aprendamos a usar palabras y expresiones positivas. Nuestra habla debe ser como cuando se prepara una comida. Ninguno de nosotros colocaría un exceso de sal y condimentos en los alimentos que están siendo preparados, ni abusaríamos del uso del agua. Siempre es necesario un equilibrio. Si parásemos para pensar, veríamos que el número de “no”, “nada”, “no me interesa”, “no es mi problema”, “no me importa” es exponencial en su uso abusivo por parte de muchos de nosotros. Ese exceso de expresiones negativas no hace bien al alma, porque es el reflejo de una actitud egoísta.

El habla tiene que ser así… equilibrada. Ni mucha sal, ni mucha agua. Las respuestas excelentes son producto de un proceso reflexivo que pretende conducir el pensamiento del interlocutor. Si queremos que nuestro escucha preste atención a lo que decimos, y acepte nuestros conceptos, debemos buscar formas que puedan ejercer una influencia positiva en la mente y en la forma como nuestro amigo deba entender nuestra conversa.

Punto de vista de quien escucha

No siempre lo que nosotros decimos es correcto. No es nada humilde insistir en una idea que sabemos que no es verdadera, no es edificante y no construye. No debemos ser como que “abogados” en todo tiempo de ideales equivocados, ni estar defendiendo egoístamente conceptos, cuando sabemos que esos conceptos no tienen fundamento alguno. Si está en la hora de reconocer que el otro tiene razón, está en la hora de flexibilizar nuestro punto de vista. Así que debemos ver los motivos de la otra persona. Ser simpático es ser empático, no antipático, aunque no necesariamente toda persona que aparenta ser antipática sea egoísta. No podemos confundirnos ni dejarnos llevar por meras apariencias. Si pensábamos que la Tierra es cuadrada, y se nos ha demostrado científicamente que no, que es redonda, ¿qué vamos hacer? ¿Vamos insistir en que es cuadrada?

Para saber cómo responder a los otros, debemos conocer el punto de vista de los otros, las preocupaciones de quien formula la pregunta. Es bueno preguntarse: ¿Cuál es el motivo de la pregunta? ¿Es necesario responder ahora? ¿La respuesta puede causar polémica? ¿Estoy interesado en polemizar? ¿Es una pregunta de punto de vista o una pregunta que exija una respuesta única, direccionada? Las respuestas sencillas, directas y bien intencionadas generalmente producen resultados excelentes. Pero debemos tener cuidado de lo que hablamos, porque lo que decimos puede ser usado en nuestra contra, dependiendo de la importancia del asunto, claro. Así que, ser discreto es la ‘fórmula mágica’.

Este tipo de situación la enfrentamos en el trabajo con cierta frecuencia. Por ejemplo, si necesito pedir permiso en el empleo para atender algún asunto particular, ¿cómo hago para convencer mi jefe? Y si no me concede el permiso, ¿cómo puedo negociar? ¿Será que me voy a poner a discutir, reclamar, patalear o faltar al trabajo? Bien, cada caso es cada caso. Ahora, veamos otro ángulo. Supongamos que fuera el jefe que necesita que yo trabaje horas extras, ¿cuál será mi reacción? Bien, algunas veces tenemos que saber escuchar un “no” y otras veces tenemos que saber decir “no”.

Según algunos estudiosos del tema, muchos de nosotros no sabemos decir “no” en el momento apropiado. No siempre un “sí” es bueno. También, algunas veces saber decir “no” es bueno cuando corresponda. Por ejemplo, si mi jefe me pide hacer horas extras con excesiva frecuencia y descuido mi mujer, mis hijos y mi familia, está en la hora de decir un “no” a la empresa, porque la familia es principal, no la empresa. La célula fundamental de la sociedad es la familia, no la empresa, mucho menos el jefe. Igual, un joven puede tener una idea que es contraria a la de su padre o profesor, y para él poder imponerla tiene que saber ser discreto, inteligente y firme. En la hora que sea cuestionado, una respuesta apropiada y convincente puede producir los resultados esperados por él. Por eso, mantener integridad de nuestras propuestas e ideas depende de varios factores, sean internos, sean externos. La firmeza es un don que no todo el mundo tiene.

Cuestiones personales y de conciencia

Algunas respuestas tienen que ver con cuestiones morales, con principios, con creencias, etc., lo que significa que las soluciones pueden ser múltiples, ya que es una cuestión moral, y las cuestiones morales tienen varios ángulos.

Respetar el punto de vista del oyente es muy importante para poder convencerlo de nuestra visión. De nuevo, si el punto de vista del otro parece ser razonable, es bueno darle el debido valor. Si nuestro punto de vista es razonable, puede que sea bueno defender esa propuesta. Pero, ante todo, debemos evitar ser fanáticos, sustentando ideas y propuestas que no tienen lógica, no son razonables ni benefician a nadie.

Lo mejor de todo es siempre buscar una forma que pueda resultar en beneficio de todos. Al final de cuentas, somos ciudadanos y como ciudadanos todos tenemos derechos y obligaciones. Es como se dice en el mundo de las leyes: ‘mis derechos terminan cuando comienzan los del otro’.

Opinando en una reunión

Comentar en una reunión es algo diferente a cuando conversamos con un único individuo. Aquí ya estamos frente a un grupo, cuyos integrantes tiene ideas diferentes a las nuestras. Puede ser que sean partidarios de nuestros conceptos filosóficos, pero esto ni siempre acontece. Así que está en la hora de calcular los costos y determinar nuevas estrategias para que nuestras propuestas sean consideradas y aceptadas. Dependiendo del tipo de reunión, vamos a compartir con los demás nuestra concepción de vida.

Procuremos entonces que nuestras ideas sean expuestas de forma clara, directa e impactante. Nuestras respuestas deben ser favorables y cuidadosas. Si pudiésemos determinar anticipadamente el contenido de la reunión, entonces tendremos una pauta para seguir. Podríamos entonces preparar algunas respuestas que serán expuestas en el momento en que estemos reunidos.

De nuevo, es bueno preguntarse: ¿Cuál es el propósito de la reunión? ¿Se espera que yo comente alguna cosa, que responda alguna pregunta? ¿Da para opinar libremente? ¿En qué momento de la reunión yo debo comentar? ¿Cuál es el punto que me favorece y cuál me desfavorece? Para que nuestros comentarios sean aceptados por la mayoría, ellos deben estar repletos de términos que sean atrayentes, que permitan cautivar el interés de los presentes. Para tanto, no debe faltar la convicción, la motivación, la aplicabilidad de nuestras propuestas.

Anuncios

Su comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s