Asunto concluido

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Al parecer no es un asunto concluido esto de no colocar la tilde en algunos participios que combinan -ui- en el interior de sílaba: destruido, obstruido, instruido, imbuido, construido… lo mismo en el de algunos sustantivos tales como fluido y ruido; e incluso también de algunos adjetivos como jesuita.

¿A qué se debe que los hablantes insistan en tildar estas palabras? ¿Son acaso correctas las formas destruído, construído, instruído tan extendidas en algunos medios? Claro que no. Son todas formas incorrectas y esto se debe, simple y llanamente, a que los hablantes sienten una separación silábica (con.clu.i.do, des.tru.i.do, ins.tru.i.do, flu.i.do, ru.i.do, je.su.i.ta), manteniendo la -i- como sílaba tónica, es decir, como aquella sílaba que recibe la mayor fuerza de voz. Y así es, todos estos casos se articulan como hiatos, es decir, como sílabas distintas; pero, según se recoge en las últimas normativas (Ortografía de la Lengua Española de 1999 y de 2010), para “efectos de la acentuación gráfica, se considerará siempre que se trata de diptongos”; es decir, deben aparecer en una misma sílaba: con.clui.do, des.trui.do, ins.trui.do, flui.do, rui.do y je.sui.ta.

Cabe señalar igualmente, que no es la única combinación que presenta esta vacilación, también se da en -ia-: cria.do, -ai-: lai.co, -ua-: gra.dual, -iu-: diur.no, -ue-: duen.de, entre otras. Los hablantes sienten que se trata de hiatos, pero son todos casos de diptongos, rasgo que debe mantenerse también cuando se divida la palabra al final de renglón: cons.trui.do, cria.do, lai.co, gra.dual, duen.de y diur.no.

Podemos observar que todos estos ejemplos son casos de palabras graves o llanas porque llevan la tonicidad, la mayor fuerza de voz, en la penúltima sílaba y según la normativa, las graves o llanas terminadas en vocal no deben llevar tilde.

La confusión, probablemente, se suele producir también porque la acentuación gráfica de estas palabras no ha sido siempre así. Hasta 1947 es factible que nos encontremos con algunas formas terminadas en -uido escritas con tilde; así por ejemplo, una palabra como huida aparecía escrita con tilde en las ediciones de los diccionarios académicos; y solo desde 1956 esta palabra está escrita sin tilde. Esto se debe a que se ajusta a la norma de 1952, año en que por primera vez la Real Academia Española comenta explícitamente la acentuación de las palabras que contienen la combinación vocálica -ui-. Esta nueva disposición apareció en las Nuevas Normas de Prosodia y Ortografía (1952), donde se recoge que la combinación -ui- se considerará como diptongo en todos los casos; y que solo llevará acento cuando lo exijan las reglas generales de la acentuación de agudas, llanas y esdrújulas, en cuyo caso el acento se marcará en la segunda de las vocales débiles, es decir, en la -i- como en casuístico por ser esdrújula, y en benjuí por ser aguda terminada en vocal, pero no encuidado por ser grave o llana terminada en vocal.

Así, no es de extrañar encontrarse con formas tildadas en textos antiguos, pero como nos debemos ajustar a la actual norma, hay que evitar colocar la tilde en palabras en las que se combina -ui-. Aquí hemos intentado explicar algunas razones por las que no deberá ponerla; por lo tanto, queda cerrada la vacilación ante estos casos, por lo que creo, ya es hora de decir que esto es: un asunto concluido.

Eliana Gonzales Cruz

Tomado y adaptado de: http://castellanoactual.com/asunto-concluido/

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